La desinformación de RENFE le cuesta su reputación

Un día más tengo que vivir la ineficacia de RENFE. Como usuaria puede entender que la catenaria no funcione, que por la lluvia se produzcan retrasos, que por cualquier razón la circulación se vea afectada (sí, como por ejemplo el miércoles que fue el día de la huelga general).

Sin embargo, lo que ya está empezando a mosquearme es la mala gestión de la comunicación, acompañada de unos precios para nada bajos de un servicio que hace tiempo que no cumple al 100%. No se trata de una rabieta, sino de vivir a diario situaciones surreales que: 1) te ponen de mal humor, 2) te hacen llegar tarde a tus compromisos, 3) te suponen quedarte encerrada más de media hora (y una, y dos) en un vagón y no recibir ninguna explicación hasta pasado bastante rato, y un largo etcétera. Sigue leyendo